La casa de los olores

La habitación huele a sudor

Párate en tu cocina y respira profundamente. ¿Hueles eso? Desde el pescado de anoche hasta las asquerosas almohadillas de lacrosse de tu hijo (¿por qué las dejó en la mesa?), probablemente no puedas detectar ninguno de los olores más desagradables de tu casa. Tienes ceguera nasal.

A nivel sensorial, tu mecanismo de procesamiento se vuelve menos sensible a los estímulos continuos. O, a nivel cognitivo, puedes habituarte a los olores y básicamente aprender a ignorarlos. O puedes hacer ambas cosas.

Entonces, aspira, aspira, aspira. Si tienen un sofá o cojín favorito, cúbrelo con una manta y pásalo -y la funda del cojín- por la lavadora semanalmente. Cada vez que pases la aspiradora, empieza por espolvorear bicarbonato de sodio en la alfombra.

Y utiliza generosamente la herramienta para hendiduras; el pelo de las mascotas adora los espacios reducidos, como el borde entre la alfombra y la pared, los bordes de los escalones y esa pequeña grieta entre la estufa y los armarios.

El moho es la causa del mal olor, que, para bien o para mal, sus ojos pueden detectar fácilmente. Inspeccione cuidadosamente su sótano, desde el rincón más oscuro hasta la superficie de cada caja de cartón o estantería. Si encuentras manchas grises o blancas en cualquier lugar, probablemente se trate de moho. Si son borrosas, (¡oh no!) es moho.

Cómo tener un hogar que huela bien

Isaac Winter es un verificador de hechos y escritor de Real Simple, que garantiza la exactitud del contenido publicado investigando rigurosamente el contenido antes de su publicación y periódicamente cuando el contenido necesita ser actualizado. Sus puntos más destacados: Ayudó a establecer una despensa de alimentos en West Garfield Park como empleado de AmeriCorps en Above and Beyond Family Recovery Center. Entrevistó a empleados de Heartland Alliance para un proyecto de historia oral realizado por el Departamento de Historia de Lake Forest College. Jefe de redacción de la revista literaria de Lake Forest College, Tusitala, durante dos años.

  La casa del patron

¿Conoces ese aroma a cítrico nuevo que te recibe cuando entras en el vestíbulo de un hotel de lujo? ¿Alguna vez ha deseado que su propio espacio vital pudiera oler así? Puede que fantasees con que tu casa tenga un aroma característico que la haga sentir como un santuario limpio y seguro, pero la vida (y la realidad) a veces se interponen.

Ya sea un lavavajillas maloliente, misteriosos olores en el desagüe de la ducha, mascotas, niños o incluso humedad no deseada, muchos efectos secundarios de la vida cotidiana pueden llenar su casa de un olor poco agradable. Si no puede averiguar de dónde procede ese espantoso olor, compruebe estas causas probables. Puede que encuentres al culpable donde menos te lo esperas.

Casa de los aromas

Todas las casas tienen un olor. Algunas casas huelen a perfume de lujo o a velas de Anthropologie; otras huelen a gato. Actualmente, hay una campaña publicitaria de Febreze que aprovecha esta idea: aunque te hayas acostumbrado a los olores de tu propia casa, tus invitados piensan que tu casa apesta como el vestuario de los chicos del instituto o como una zapatilla de deporte demasiado grande y maloliente. Pero, ¿a qué se debe esta “ceguera olfativa” y hay alguna forma de combatirla?

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Para averiguarlo, Science of Us habló con Pamela Dalton, psicóloga cognitiva del Centro de Sentidos Químicos Monell, que lleva más de dos décadas estudiando esta misma cuestión. “En realidad, es un fenómeno muy sólido”, afirma. “Por eso la gente se va de vacaciones y vuelve y dice: ‘Oh, qué olor a humedad hay aquí, será mejor que abra las ventanas'”.    Puede que tu casa esté mohosa, pero, según Dalton, también es posible que tu casa siempre huela así, pero que no te des cuenta.

En primer lugar, hablemos de lo que ocurre dentro de la nariz y el cerebro cuando uno se “acostumbra” a los olores ambientales. En casa, digamos que tienes un nuevo ambientador con olor a canela. Cuando empiezas a usarlo, las moléculas de olor pasan por tu nariz y golpean tus receptores de olor, que envían señales a tu bulbo olfativo en el sistema límbico del cerebro, que está asociado con la emoción y el comportamiento. Allí, el cerebro identifica el olor y decide qué hacer con él.

Casa de la fragancia

Un hogar puede albergar todo tipo de aromas persistentes y desagradables: piense en la orina del gato, el humo rancio del cigarro, el pescado frito del domingo pasado y el hedor del baño. La variedad y el carácter desagradable de estos olores pueden explicar por qué más de 249 millones de estadounidenses declararon haber utilizado sprays ambientadores y desodorantes de habitaciones en 2020, según los datos del Censo de Estados Unidos y la Encuesta Nacional de Consumo de Simmons.

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Aproximadamente la mitad de los hogares de Estados Unidos utilizan gas natural para la calefacción, el agua caliente, la cocina o el secado de la ropa, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos. Una fuga de gas no descubierta podría provocar un incendio o una explosión. Sin embargo, en circunstancias normales el gas natural es incoloro e inodoro, lo que podría hacer que las fugas de gas sean prácticamente indetectables.

Como medida de seguridad, las compañías de gas añaden al gas natural un olor fétido que produce el característico olor a “huevo podrido”. Si huele a huevo podrido, desaloje el lugar inmediatamente -no utilice el teléfono fijo ni encienda o apague ninguna luz o aparato- y llame a la compañía de gas desde la casa de un vecino o un teléfono móvil que esté a una distancia segura de su casa.

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